Carta a mi papá
- Zaida Montiel

- Jul 9, 2024
- 3 min read
Te amo papi, esto es lo primero que quiero decirte en esta carta, es lo que más anhelo decirte cara a cara. No te imaginas lo que necesito de tu abrazo, de tu refunfuñadera, de verte y vernos las mismas películas de siempre así sea una vez por semana como antes hacíamos.
Quiero disculparme por tantas veces que no te entendí, por los momentos en que no pude comprender que tratabas de ser el mejor papá, aun teniendo todas las ausencias y abandonos del mundo a tus espaldas. Siempre fuiste un gran papá y hoy, a mis 33 años, me doy cuenta de que fuiste el mejor que me pudo asignar la vida.
Me enseñaste a no temer el decir te quiero, me enseñaste que el trabajo no es deshonra (aunque sé que no querías trabajos "mediocres" para mí), me enseñaste lo que significaba tener un papá presente, que creía en mi talento como escritora, que no dudaba en cargarme, abrazarme, consentirme, besarme y decirme palabras de amor.
Siempre quise hacerte sentir orgulloso y sé que aunque me desconoces en este momento de mi vida, estarías muy sorprendido de lo que en tu pequeñita se convirtió, en muchos sentidos, una copia tuya, en muchos otros completamente opuestos.
Siento que mis rasgos de personalidad más marcados (salvo lo que muchos llamarían "ser conflictiva") vienen de ti. Mi amor por el arte, mi talento para escribir, mis ganas de explorar el mundo, mi necesidad de emprender, mi gusto por la bici y el cine clásico, y hasta mi gastritis. Aún me resulta increíble, como tantas cosas pueden ser heredadas. Gracias por eso (por las pestes no), pero sí por hacerme alguien con sed de libertad, así tus miedos quisieran evitar que fuese así, para protegerme.
Gracias de verdad por ser el mejor papá de todos, no te alcanzas a imaginar cuanto te extraño, cuanto te necesito y cuanto desearía poder verte otra vez. Hay una canción del cuarteto de nos que siempre me recuerda a ti, aunque no tengo ni idea si conocías a la banda y otras más que también me traen tu recuerdo porque sé que te gustaban mucho. Tengo esperanzas de que te podré encontrar en el momento justo, por el momento honro tu herencia, desde lo que la vida me permite hacer. Tu nena trata de no llorar, aunque de vez en cuando se le salen las lágrimas.
Te amo mi viejito.
(Algo de contexto: cuando me vine a vivir a Bogotá hace 7 años, todo fue tan repentino, que no pude ir a casa de mi papá a despedirme, solo lo llamé una semana después y le conté. Desde ahí, la comunicación fue solo telefónica muy extemporáneamente, él decidió a los pocos meses irse de Cartagena y a mí me robaron el celular y no pude conseguir el mismo número que tenía que era donde él me llamaba, su número dejó de funcionar, y desde ese entonces no he sabido más de su vida, de eso ya hace unos 6 años a la fecha, en teoría sé que sigue vivo por los registros de la registraduría, aunque eso realmente siento que no me garantiza nada. Esta carta se la escribí el domingo 7 de julio, porque sentía que eran palabras y emociones que quería sacar de mí, mi psicóloga me dijo una vez que alejarse había sido decisión de él y que no debía sentirme culpable por ello, y efectivamente no siento culpa, solo el deseo legítimo de verlo y darle un abrazo otra vez.)




Comments